Una operación militar ejecutada en la madrugada de este sábado en Caracas culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, trasladados posteriormente a Estados Unidos para enfrentar cargos judiciales, según confirmaron autoridades estadounidenses.

La acción, desarrollada durante la madrugada, incluyó ataques tácticos de alta precisión y movimientos aéreos coordinados que alteraron la normalidad de la capital venezolana y derivaron en la inmediata extracción de la pareja fuera del territorio nacional.
De acuerdo con reportes preliminares difundidos por medios internacionales, el operativo se inició alrededor de la 1:50 a.m. con el objetivo de neutralizar sistemas de defensa aérea y centros estratégicos de comunicación del Estado. Sectores como Fuerte Tiuna, la Base Aérea La Carlota y áreas portuarias de La Guaira registraron detonaciones de gran magnitud y un sostenido sobrevuelo de aeronaves.
Residentes de distintos puntos de Caracas reportaron vibraciones, interrupciones del servicio eléctrico y una actividad aérea inusual. Posteriormente, la ciudad quedó sumida en un silencio prolongado, mientras se restringía el tránsito aéreo nacional.

Según fuentes militares citadas por agencias internacionales, hacia las 3:30 a.m. Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron asegurados en un complejo de alta seguridad y trasladados de inmediato en una aeronave militar fuera del espacio aéreo venezolano. Hasta el momento, las autoridades locales no han ofrecido información detallada sobre el lugar exacto del aseguramiento ni sobre las condiciones del procedimiento.
Tras conocerse la noticia, comenzaron a circular en redes sociales imágenes que presuntamente muestran momentos posteriores a la captura. Este medio aclara que dicho material no ha sido confirmado por fuentes oficiales independientes y presenta indicios compatibles con contenidos generados o manipulados mediante inteligencia artificial, por lo que su autenticidad no puede ser verificada.
La captura se produce tras años de tensión entre el Gobierno venezolano y la comunidad internacional. Durante más de dos décadas, Venezuela ha enfrentado una crisis política, económica y social acompañada de sanciones, aislamiento diplomático y denuncias por violaciones a los derechos humanos.
En paralelo, agencias estadounidenses desarrollaron investigaciones judiciales que derivaron en acusaciones formales contra altos funcionarios del Estado venezolano, incluyendo presuntos vínculos con redes de narcotráfico y crimen organizado. Ese contexto internacional constituye el trasfondo del operativo ejecutado este 3 de enero.
Horas después de la operación, autoridades estadounidenses confirmaron que Maduro y Flores enfrentan cargos ante el Distrito Sur de Nueva York. Las imputaciones incluyen conspiración de narcoterrorismo, tráfico internacional de estupefacientes, delitos relacionados con armas de uso militar y presuntos vínculos con organizaciones criminales transnacionales.
El Departamento de Justicia informó que el expediente se sustenta en años de investigaciones realizadas por agencias federales como la DEA y el FBI, y aseguró que el proceso se desarrollará conforme a las normas del debido proceso legal.
Desde Caracas, la vicepresidenta Delcy Rodríguez confirmó la captura mediante un comunicado oficial, calificando el hecho como una “grave agresión extranjera” y solicitando información sobre el estado de salud de los detenidos.
En tanto, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, anunció la activación del denominado “Estado de Conmoción Exterior” y la movilización de unidades militares.
Durante las primeras horas del día se reportaron cortes de energía eléctrica en distintos sectores del país y el cierre temporal del espacio aéreo venezolano.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump confirmó públicamente la captura a través de plataformas digitales, calificando la operación como un golpe decisivo contra estructuras vinculadas al narcotráfico.

No obstante, mensajes atribuidos a su entorno que circulan en redes sociales no han sido ratificados oficialmente, por lo que deben ser interpretados con cautela.
Rusia, China y Cuba condenaron la operación al considerarla una violación de la soberanía venezolana, mientras que otros líderes regionales expresaron respaldo a la acción, señalándola como un punto de inflexión en el escenario político hemisférico.
Más allá de su dimensión militar y judicial, la captura de Nicolás Maduro representa el cierre abrupto de un ciclo político que se extendió por más de veinte años.
Venezuela entra ahora en una etapa de transición incierta, marcada por interrogantes institucionales, tensiones internas y una expectativa contenida sobre el rumbo del país.
La fecha de los acontecimientos no pasó inadvertida para analistas y observadores internacionales. Un 3 de enero de 1990, el entonces gobernante panameño Manuel Antonio Noriega fue capturado por fuerzas estadounidenses y posteriormente juzgado en Estados Unidos por cargos de narcotráfico.
Lo ocurrido en la madrugada de este 3 de enero marca, no obstante, un punto de quiebre para Venezuela. El desarrollo de los acontecimientos en las próximas horas y días será determinante para el rumbo de un país que ingresa en una nueva y decisiva etapa de su historia.






